Descubrir el alma del cliente

Hace unos días, revisando varios blogs en los momentos nocturnos de paz y sosiego que me permiten mínimamente mis hijos, descubrí un post fabuloso, que me hizo reflexionar durante unos días y que además  comparto con vosotros,:  “La empresa con alma”.

Por mi rol de Consultor, una función principal es el contacto con el cliente, tanto en sesiones de preventa como en sesiones de análisis de proyectos ya firmados. Claramente son muy diferente las sesiones cuando vamos a presentar algo, que cuando una vez firmado el proyecto, vamos a realizar sesiones de análisis para transformar digitalmente sus datos y procesos internos.

La verdad, se ve a primera vista el cliente con el que vas a trabajar de forma cómoda y el cliente con el que, desde el primer momento, ves que seguramente va a haber ciertos riesgos. Los indicadores son claros y se ven rápidamente.

Me centraré en estos primeros, los clientes con los que a primera vista se ve que vas a trabajar de forma muy cómoda. Estos clientes tienen algo diferente. No es su formación. No es su rol en la empresa. Ni siquiera su forma de ser o sus valores. Es “su alma”.

Este alma que descubren ellos mismos y muestran desde el primer momento, y con el que una persona como yo se identifica instantáneamente. Es esto lo que nos permite conectar con el cliente, realizar sesiones super enriquecedoras y finalmente hacer que el proyecto sea un éxito.

Todo el proceso, independientemente del producto o servicio que este tipo de cliente contrate, suele funcionar. Ese alma y esa conexión es lo que nos permite no dudar, lo que nos da la confianza para realizar implantaciones y desarrollos con la plena confianza de nuestro cliente, sabiendo que más pronto que tarde, sus inquietudes y sus peticiones van a convertirse en realidad de forma exitosa.

Son estos clientes los que necesitamos, pero también, y más importante, somos nosotros, las empresas que proveemos servicios, las que tenemos que descubrirnos, las que tenemos que mostrarnos sin miedo, y las que tenemos que enseñar “nuestro alma”. Es ese punto intangible pero que tanto valor aporta a una compañía. Personas y empleados con alma. Equipos con alma. Empresas con alma.

Teniendo esto es mucho más fácil descubrir el alma de nuestro cliente y conectar con él, trabajar con él, acompañarle y guiarle en este proceso de transformación digital que tanta falta les hace.

El alma del cliente, un valor intangible que cuando lo descubrimos, y conectamos con el nuestro, nos une en una calidad de servicio inmejorable.

– Javier Busto, Consultor Dynamics 365

Comentarios

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2 comentarios

  • Pedro monge 27 julio, 2018

    Me parece la esencia del comercio , es difícil de desarrollar pero cuando se consigue es la unión perfecta

  • Joaquín María Alonso 28 julio, 2018

    Javier, genial tu comentario.

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